Ián nos instruye

Escrito por Matías | 18 de enero de 2010 0:23 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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- ¿A ustedes les gustan las motos? -inquirió Ián.
. No -respondieron Raquel y Matías al unísono.
- Son peligrosas -agregó Raquel.
- ¡No, no son peligrosas! -alertó Ián y agregó- sólo tenés que ponerte un casco y protector solar.

Con la porta aperta

Escrito por Matías | 13 de enero de 2010 0:44 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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Me encanta el cine.
No soy amante del cine hollywoodense, más bien todo lo contrario. Digamos que lo prejuzgo bastante. Pero en el fondo, y aún consciente de mi error, me gusta un poco hacerlo.

Hay muchas pelis clásicas y archiconocidas que no vi y debería haber visto (aparentemente): Casablanca, Rocky, El Señor de los Anillos II y III, Duro de Matar (creo que vi alguna pero la verdad que ni me acuerdo), The Wall, Trainspotting, Cinema Paradiso, Terminator(s), El Padrino II y III, Star Wars...

La cosa es que acabo de terminar de ver El Padrino I. ¡Wow! ¡Excelente, excelente, excelente! James Caan, bien; pero a Marlon Brando y Al Pacino es para decirles "¡naaah, te pasaste, man!".

Y la verdad es que me siento como un adolescente después de ver Spiderman. Salen ¡fium! ¡fium! tirando telarañas invisibles para saltar por los edificios. Io sono dall'altra parte.

Ando por mi casa... a paso lento... medio disfónico relatando todo lo que estoy a punto de hacer. En italiano, por supuesto. En pseudoitaliano.

Vado a posteare qualcosa nel blog.
Debbo portare il piato di spaghetti alla cucina pa' lavarlo.
Io ho Coca Cola ma non ho Ferné... ¡porca misèria!

Duhalde

Escrito por Matías | 12 de enero de 2010 0:46 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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y ya que hablamos de Duhalde.... cada vez q lo veo me hace acordar a los oompa loompas.... asi.. la cara.. no se por que

Quizás esta cara te haga saber por qué...



Dos gotas de agua.

Mano Stanley

Escrito por Matías | 11 de enero de 2010 1:03 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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El 18 de julio de 1985 conocí a la persona que durante 22 años se tomó el trabajo de enseñarme a reír.

Melómano, apasionado, artista, impulsivo, autodidacta, rebelde, y autosuficiente exagerado. Con un acuerdo tácito me dejó tomar prestada su profesión, el amor por la música y parece que la soltura con las palabras escritas.

El único que puede tocar la computadora cuando yo no estoy es Mati, decía antes de irse. Yo tenía 4, pero él tenía esa costumbre de tomarme como un adulto.

En general resulta que, excepto que el muerto sea un reventado hijo de puta, uno sólo recuerda las virtudes como si los defectos ya no importaran. Y más aún, cuando uno está hablando por ejemplo con un vecino acerca de él, se esboza una sonrisa, se pone cara de buenos recuerdos y se dice: "era un tipo especial".

Pero hoy yo, Matías, autor de este post, dueño de este blog, músico cobarde, escritor catártico y actor y espectador de una realidad a veces perfumada y a veces podrida, te juro que él era especial.

Euskadi Ta Askatasuna

Escrito por Matías | 10 de enero de 2010 0:25 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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Indefectiblemente cualquier apellido que tenga más de dos sílabas y termine con eta es gracioso y digno de pertenecer a un personaje de Alfredo Casero. Y aún más si tiene un título, onda... Lic. Rosqueta, Ing. Chanfleta, Zampalleta, Tulipeta, Suripeta, Zurpalleta, Filistreta, Garipeta, Churrasqueta y, cómo no, el Dr. Ranchifleta.

Enseñanza I y II

Escrito por Matías | 8 de enero de 2010 20:39 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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Hay dos enseñanzas de mis papás que me quedaron marcadas a fuego.

La primera es cuando mi mamá comenzó a domesticarme el gusto y me inculcó que negro con azul marino no combina. Es el día de hoy que me duelen los ojos cuando veo a alguien vestido así.

Y la segunda es cuando mi papá me vio ahógandome frente a una taza de té, un saquito y una cucharita y me dijo "te conviene hacer así..." y con una habilidad acrobática apoyó el saquito en la cucharita, enrolló el hilo y tiró. El excedente de té cayó sobre la taza y listo el pollo. Yo lo miré como se mira a ese mago que le falta una mano, el que dice "no se puede hacer más lento..." y pensé "este tipo es brillante".

¿h?

Escrito por Matías | 20:39 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

3

Cuando alguien dice vehemencia siempre se me viene a la cabeza sahumerio.
Al principio estaba convencido de que era por la h, pero en un destello fugaz de inteligencia me di cuenta de que sahumerio no es la única palabra que tiene hache intermedia.

Almohada
Ahumado
Ahá
Duhalde

Filosofía de la cebolla: ¿mito o realidad?

Escrito por Matías | 5 de enero de 2010 1:54 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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Primero que nada me gustaría que todos estemos de acuerdo sobre lo que vamos a hablar. Al igual que sucede con los colores, la clasificación de frutas, verduras, legumbres, hortalizas, etcétera fue hecha por:

  1. Un obsesivo.
  2. Un tipo que quería hacerse el gracioso.
Por el bien de todos y para no caer desprevenido a ninguna reunión de consorcio yo se las voy a hacer bien cortita. Dos reglitas implacables:
  1. Si es dulce, es fruta.
  2. Si es salado, es verdura.
Dos únicas aclaraciones:
  1. El tomate es verdura.
  2. El limón es fruta (se hacen tragos con limón, o sea... es fruta).
Ahora me quedo tranquilo porque todos van a entender cuando les hable de la verdura cebolla.

Pelar una cebolla y deshacerse lentamente de ella termina siendo lo mismo. Quiero decir, no es como, supongamos, la manzana. Incluyo una tabla para entender los colores de la manzana:



Con la cebolla uno siempre tiene la tentación de quitar una capa más y que quede más blanquita. Supongo que será por esa asociación más cultural que natural de que lo blanco es bueno.
Convengamos entonces que si pelar una cebolla fuese placentero miraríamos alrededor para asegurarnos de que nadie nos está viendo y nos daríamos el gustito de sacar capas innecesariamente. Y dependiendo de cuán viciosos seamos hasta quizás nos quedaríamos sin cebolla.

Es por eso que pelar cebollas es una porquería. Lloramos, nos arden los ojos.

La pucha que es sabia la naturaleza, eh.

Conteniendo rimas

Escrito por Matías | 2 de enero de 2010 3:53 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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D: (...) en el camino de regreso.
M: en el casino de Congreso?
D: no hay casino en Congreso.
M: no hay camino sin progreso?
D: Te fajo.
M: Ok, la corto.

Odisea de una ducha matinal, vespertina o nocturna

Escrito por Matías | 3:48 | Dejame un comentario (los del globito ya escribieron)

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La cortina de baño de mi casa es como esos compañeros de curso que uno tuvo que hacían siempre la misma joda pero que no fallaban en hacer embroncar a la víctima y por eso uno les guardaba un poco de respeto. Uno, no la víctima, claro.

Con la puerta abierta, además de ser el título de este blog, es una actitud de vida que tomo como soltero y adolescente añejo que soy y que no comparte casa con nadie más, y se ve reflejada en muchas de mis actividades cotidianas. Por ejemplo, bañarme.
Excepto que haga demasiado frío, además de la puerta siempre dejo la ventana abierta mientras me baño así no se empaña mucho. (Nota: además de cuando inventó la soda y el aire acondicionado, dios se pasó cuando se le ocurrió poner ventanas en los baños).
Desvestido como se baña la mayoría de la gente, abro la ducha y me meto en la bañera. Disimulo. Con sinceras esperanzas puestas en que este regaderazo (ja! me encanta decir regaderazo, lo aprendí mirando El Chavo) será distinto, tomo mi jabón metrosexual de turno y la esponja vegetal y paso primero uno y después el otro por mi brazo izquierdo. Un leve cosquilleo en mi muslo anticipa la maldad que se está gestando. Miro de reojo, nada pasa. Brazo derecho, axilas, cuello, clavículas... ¡Ni puedo llegar al tórax que ya la percibo, la huelo, la escucho tramar! Pocos segundos más pasan hasta que dice "¡Che, che... mirá cómo le toco el culo!" y flap! se me viene la cortina encima. Me empiezo a embroncar, le mojo la parte de afuera y la pego contra la bañera para que se quede quietita. No importa cuánta agua le ponga, si el viento va de la ventana a la puerta o de la puerta a la ventana, a los dos segundos la tengo hasta las hombros como un traje de neoprene. Se lo pido bien. Sigue. La miro con cara de "mirá que te doy, eh". Sigue. Le encajo un cazote. Sigue. Jode. Jode. Jode.

¡Escuchame una cosa, reventada! ¡Un día te voy a pegar con cintaescoch!

Rezá que nunca tenga una engrampadora cerca cuando me baño... ¿sabés cómo se te irían las ganas de joder, no?

Finalmente, por culpa de esta desgraciada, termino con mi metro ochenta y cinco y mi no tan menudito cuerpo acurrucado en un rinconcito como un refugiado tramando la venganza que algún día llegará.

Te salvás porque no soy propietario sino no sabés la mampara que pondría...